Reflexión sobre el fin de una mentira
Jero y Tom son la pareja perfecta que todos quieren ser. Jero cuida su estética y sus criptodivisas. Tom es alternativo y ama la poesía. El día de su primer aniversario, Tom abandona a Jero y, como única explicación, le deja una caja con 300 cartas. Jero, al leerlas, descubre a un Tom diferente y la gran historia de amor que estaban viviendo se derrumba bajo el título de «El Proyecto Jero».

Si te gusta lo que hacemos, podés colaborar para que siga creciendo esta comunidad.
Por Gastón Dufour
Hay películas que parten de una premisa sencilla y la convierten en un dispositivo emocional. 300 cartas, dirigida por Lucas Santa Ana, trabaja justamente desde esa aparente simplicidad: una ruptura, una ausencia, una caja con 300 cartas, una por cada día de relación. Lo que podría haber sido una comedia romántica más se transforma en una exploración íntima sobre la memoria afectiva y la construcción —y deconstrucción— del amor.
La historia sigue a Jero, interpretado por Cristian Mariani, quien regresa a su casa esperando celebrar un aniversario y se encuentra con el vacío. En lugar de su pareja, Tom —encarnado por Gastón Frías— lo espera una caja con cartas numeradas. Ese recurso narrativo, casi literario, organiza la película como un rompecabezas emocional: cada texto leído reconfigura el pasado y obliga al protagonista a revisar no solo la relación sino su propia versión de los hechos.
Desde lo formal, Santa Ana apuesta por una puesta en escena contenida. La cámara privilegia los primeros planos, los espacios domésticos, la intimidad casi teatral de los cuerpos en conflicto. No hay grandes artificios visuales: la película se sostiene en la palabra, en el ritmo de las revelaciones y en la expresividad de su protagonista. En ese sentido, la fotografía acompaña sin imponerse y el montaje respeta los tiempos internos del duelo, evitando la tentación de subrayar cada giro emocional.
El guion —coescrito junto a Gustavo Cabaña— se mueve entre el melodrama y la comedia romántica con un enfoque claramente queer, pero sin convertir esa identidad en un slogan. La sexualidad y el deseo aparecen con naturalidad, integrados al conflicto central. Lo más interesante es que la película no idealiza el vínculo: lo expone con sus zonas de manipulación, dependencia y autoengaño. En esa honestidad radica su mayor virtud.
El elenco secundario, con figuras como Bruno Giganti, aporta matices que expanden el universo narrativo y evitan que la historia quede encerrada en un único punto de vista.
300 cartas no pretende reinventar la comedia romántica, pero sí revisarla desde adentro. Más que una celebración del amor, es una autopsia afectiva narrada en tiempo presente. Y en ese gesto —sincero, incómodo, vulnerable— encuentra su identidad.
TÍTULO ORIGINAL: 300 cartas
DIRECCIÓN: Lucas Santa Ana
GUION: Gustavo Cabaña, Lucas Santa Ana
ELENCO: Cristian Mariani, Gastón Frías, Bruno Giganti, Jorge Thefs, Franco Mosqueiras, Jordán Romero, Francisco Cottet
FOTOGRAFÍA: Pablo Galarza
GÉNERO: Romance. Comedia
PAÍS: Argentina
Si te gusta lo que hacemos, podés colaborar para que siga creciendo esta comunidad.
