Milly Alcock y un espectáculo centrado en la diversión
Basado en el comic Supergirl: Mujer del Mañana donde se muestra a Kara Zor-El sin sentido propio de su vida, habiendo visto a su planeta destruido, y llegando muy tarde para proteger a un primo que no la necesita; Kara cree haber tenido suficiente, hasta que una aventura le cambia todo.

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Por Gastón Dufour
Durante años los superhéroes parecieron condenados a salvar el mundo mientras arrastraban una tristeza interminable. El cine encontró en la gravedad una especie de garantía de prestigio y terminó llenando de solemnidad personajes que alguna vez fueron concebidos para vivir aventuras. Supergirl aparece en un momento donde esa tendencia empieza a agotarse y encuentra una salida razonable: recuperar cierta ligereza sin convertir todo en una parodia.
La película avanza con una energía constante. Hay persecuciones, conflictos, criaturas imposibles, vuelos a velocidades absurdas y una protagonista que atraviesa cada situación con una naturalidad que ayuda a sostener el conjunto. No hay grandes discursos sobre el destino de la humanidad ni reflexiones interminables sobre el peso de los poderes. Lo que existe es movimiento.
Esa decisión termina siendo una de sus principales virtudes. Supergirl entiende que el espectáculo también puede construirse desde la diversión. Y durante buena parte de su recorrido lo consigue. Las escenas de acción encuentran ritmo, los personajes interactúan con suficiente frescura y el relato evita quedar atrapado en la necesidad de explicarlo todo.
El problema aparece cuando se intenta recordar la película algunas horas después. Los acontecimientos resultan entretenidos mientras suceden, pero dejan pocas huellas. Las imágenes pasan con velocidad, los conflictos se resuelven con eficacia y los personajes cumplen correctamente sus funciones, aunque cuesta encontrar una escena destinada a permanecer o una idea que continúe creciendo una vez terminada la historia.
Quizás tenga que ver con una característica cada vez más frecuente dentro del cine industrial contemporáneo. La obsesión por mantener el movimiento permanente termina desplazando el peso específico de determinados momentos. Todo funciona, todo circula, todo avanza. Pero pocas cosas encuentran el tiempo suficiente para convertirse en algo memorable.
Eso no transforma a Supergirl en una mala película. Al contrario. Hay oficio, profesionalismo y una comprensión bastante clara de aquello que el público espera de una aventura de estas características. La cuestión es que entre la experiencia agradable y la experiencia verdaderamente significativa existe una distancia considerable.
Supergirl ocupa con comodidad el primer territorio. Divierte, acompaña y nunca se vuelve pesada. En tiempos donde algunas superproducciones parecen empeñadas en convertir cada estreno en un acontecimiento histórico, esa modestia incluso puede resultar refrescante. Lo difícil aparece después, cuando llega el momento de recordar exactamente qué fue lo que la hizo especial.
TÍTULO ORIGINAL: Supergirl
DIRECCIÓN: Craig Gillespie.
ELENCO: Milly Alcock, Jason Momoa, Matthias Schoenaerts, Eve Ridley, Emily Beecham.
GÉNERO: Fantasía. Comic. Ciencia Ficción. Aventuras. Acción.
ORIGEN: Reino Unido.
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