Formas de atravesar un duelo
Ambientada en un mundo donde la supervivencia es un instinto, pero la humanidad es una elección. Hig, un joven piloto que, junto a Bangley, un militar experto en supervivencia ha construido un refugio eficiente pero aislado en un despiadado mundo postapocalíptico, hasta que una misteriosa transmisión de radio lo impulsa a aventurarse en lo desconocido en busca de la esperanza y la humanidad en las que aún cree.

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Por Gastón Dufour
El realziador Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una película que encuentra su mayor interés en un lugar bastante menos espectacular de lo que podría suponerse. La guerra de los últimos, basada en la novela homónima de Peter Heller, presenta un mundo después de una pandemia devastadora, pero no necesita detenerse demasiado en explicar cómo llegó hasta ahí. El desastre ya ocurrió. Lo importante es qué hacen quienes quedaron.
Hig, interpretado por Jacob Elordi, vive en un pequeño refugio junto a su perro Jasper y Bangley, un exmilitar encarnado por Josh Brolin. La convivencia entre ambos funciona porque existe una diferencia concreta: Bangley piensa en términos de defensa y supervivencia; Hig todavía conserva la necesidad de mirar más allá de ese pequeño territorio. Una transmisión de radio aparece como una posibilidad que ninguno puede ignorar del todo.
Scott toma ese punto de partida y evita que la película se convierta en una sucesión de persecuciones. El peligro existe, pero nunca desplaza por completo a los personajes. Hay momentos de violencia, zonas hostiles y encuentros poco recomendables, aunque también aparecen conversaciones, recuerdos y silencios que permiten entender qué clase de mundo quedó detrás de ellos.
Elordi está muy bien porque no intenta convertir a Hig en un héroe clásico. Tiene capacidad para sobrevivir, pero también una fragilidad que hace que sus decisiones importen. Brolin encuentra el tono justo para un personaje duro, práctico y bastante menos simple de lo que parece al principio. Margaret Qualley, Guy Pearce, Benedict Wong y Allison Janney completan un elenco que aporta nuevas dimensiones a una historia que podría haberse reducido con facilidad a dos o tres personajes.
La adaptación de Heller conserva además algo que resulta fundamental: la importancia de la memoria. Hig no solamente intenta permanecer vivo. También necesita conservar una relación con aquello que perdió. Por eso el perro, la música, los objetos y determinados lugares adquieren un valor que va más allá de su utilidad inmediata.
Visualmente, Scott encuentra belleza en un territorio que debería resultar desolador. Los espacios vacíos, las montañas y las instalaciones abandonadas construyen un escenario que no parece pensado para exhibir destrucción, sino para mostrar cuánto espacio puede quedar cuando desaparece la gente. La fotografía de Erik Messerschmidt acompaña esa mirada con imágenes de gran amplitud. La música de Harry Gregson-Williams aporta una identidad propia sin convertir cada escena en una declaración solemne.
La guerra de los últimos no pretende reinventar el cine posapocalíptico. Su mérito está en utilizar ese escenario para hablar de algo más concreto: la posibilidad de recuperar la confianza cuando ya no quedan demasiados motivos para confiar.
TÍTULO: La guerra de los últimos
TÍTULO ORIGINAL: The dog stars
DIRECCIÓN: Ridley Scott.
ELENCO: Jacob Elordi, Josh Brolin, Margaret Qualley.
ELENCO SECUNDARIO: Guy Pearce, Benedict Wong, Allison Janney.
GÉNERO: Thriller. Ciencia Ficción. Aventuras.
ORIGEN: Estados Unidos.
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