28 de octubre de 2026
slow horses

Caza de mamíferos

El grupo liderado por Jackson Lamb está siendo cazado por dos sicarios y un viejo conocido. Mientras huyen, los agentes menos queridos del MI5 deberán descubrir los motivos por los que son tachados de la lista.


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Por Ignacio Pedraza

Cualquiera que creció viendo películas o series de espías quedó maravillado con los lujos con los que convivían los agentes secretos: manejar un Aston Martin, alojarse en hoteles cinco estrellas, contar con ropa de etiqueta y brindar con los tragos más exquisitos. Sin embargo, el autor Mike Herron escupió sobre todas esas aristas y nos mostró con su saga Slow Horses (2022) el lado B –y más terrenal- de ese mundillo.

Los liderados por Jackson Lamb (Gary Oldman) cobran mal –o directamente no cobran-, utilizan las peores oficinas de Londres y están contra su voluntad: ya sea por errores o considerados innecesarios, son derivados por parte del MI5 a formar parte de ese relegado grupo, que no les toca justamente las misiones más importantes de la agencia. Si a eso le sumamos los malos tratos de su capitán y a los problemas personales de cada uno –alcoholismo, ataques de ira, narcisismo-, el combo es letal.

Un encendidísimo Oldman, tramas realmente complejas y atrayentes y una estructura narrativa desenvuelta han generado que la serie de Apple TV+ logre adeptos –bien de nicho, como la mayoría de las propuestas de esa plataforma- y elogios; tal así que ya estamos ante la sexta temporada del proyecto de Will Smith – no ese Will– adaptando múltiples historias de la saga de Herron.

Los seis capítulos dirigidos por Adam Randall –quien ya se había encargado de la cuarta temporada- ponen al equipo, a diferencia de otros envíos donde siempre se involucraban de una manera indirecta, en el foco del conflicto: dos sicarios y un viejo conocido –la vuelta del gran Hugo Weaving– están cazando a quienes son o formaron parte del grupo, sin entender el por qué. Para ello, Lamb y compañía deben resguardarse e investigar el caso, que parece involucrar a la mismísima directora Diana Taverner (Kristin Scott Thomas).

El código se mantiene igual: diálogos ingeniosos, varias escenas de acción y persecuciones y el sostén del suspenso para brindar una trama siempre cambiante e intrincada –en el buen sentido-. Ya con las características establecidas, la historia se posiciona en primer lugar para ponerse a jugar con los personajes, de una serie en la que sabemos que puede prescindir drásticamente de ellos sin ningún tipo de tapujos y que pueden tener natalidades.

Dentro de esta vorágine –en general, las temporadas abordan todo el asunto sin recurrir a elipsis ni flashbacks, es decir, se van formando a partir de los sucesos- y en ese puñado de episodios ya usuales –la propuesta viene contando con estreno todos los años, permitiendo una periodicidad casi entrañable- los momentos dramáticos logran codearse y darles mayor dimensión a sus intérpretes; en este caso el arco de River (Jack Lowden) se sigue profundizando y logra los pasajes más intensos, sumado a un retorno más que especial.

A la vez en apenas unos puñados de escenas y plena interacción se logra darles volatilidad a sus registros, como la picante química entre Louisa (Rosalind Ealeazar) y Shirley (Aimee-Ffion Edwards) o la vacilación de la propia Taverner, anteriormente mostrada con mayor consistencia. Dichas caracterizaciones se ven enriquecidas en sus aspectos técnicos, tanto en la grisácea fotografía de Eben Bolter, propia de la naturaleza londinense y de la psiquis de sus espías, como en la musicalización representante del género como es la de Daniel Pemberton y
Toydrum, sumado a esas melodías iniciales vocalizadas por el mismísimo Mick Jagger, evidenciando el tono sarcástico de la obra.

Slow Horses logra que nos encariñemos con este tipo de personajes, alternando entre la empatía y la ironía –cada baja puede afectarnos, y esta temporada no es la excepción-, o en su defecto que nos despierten interés; tanto por la propia composición de ellos como por la inquietante historia que arrojan sus temporadas, sacando a relucir toda la riqueza del género de espías, del suspenso y la acción. Con la séptima y octava temporada confirmadas, podemos decir que estamos ante una de las mejores series en la actualidad y que, una vez que se decida ponerle punto final, proyectos más sólidos en la historia de la pantalla chica.


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