“Cada documental permite sumergirse en un mundo, navegarlo, luego salir de ahí”

Moacir Dos Santos es un cantautor brasilero que disfruta de su libertad luego de haber vivido durante años en el hospital psiquiátrico Borda. Ejemplo de fortaleza, el protagonista, irá tras el sueño de filmar su propia película. Así, de la mano del director Tomás Lipgot el cine inunda la pantalla, en la cual Moacir representará sus fantasías y sus miedos en un acto de sanación audiovisual.


¿En qué momento decidiste que Moacir sería una trilogía?

TL: Cuando empecé a encarar Moacir III, no fue un plan inicial sino algo que se fue desencadenando naturalmente. Luego de hacer Fortalezas, Moacir (la segunda parte de la trilogía) fue un pase natural. Pero decidirme a hacer Moacir III fue más difícil ya que
tenía el desafío autoimpuesto de hacer algo absolutamente distinto a lo anterior, pero a la vez conectado.

 

¿Qué es lo que te llamó la atención de Moacir para convertirlo en un personaje?

TL: Su vida, de la forma que fui observando su evolución, me fue conmoviendo, tanto que fueron los motores para convertirlo en un relato audiovisual. Además hay una potencia en Moacir como personaje, es muy rendidor en este sentido. No solo desde lo documental vinculado a su vida , sino en los recursos ficcionales-dramáticos que aporta. Creo que esta combinación lo hace muy pujante y que fue lo que me permitió jugar con las fronteras de lo documental y lo ficcional.
Por otro lado, su eficacia como personaje la fui notando ya en Fortalezas, donde claramente se destacaba. El desafío de hacer una tercera parte fue intentar no repetir los esquemas anteriores, espero haberlo logrado.

 

¿Estuviste al tanto de qué forma cambió la exposición de Moacir durante estos años?

TL: Sí, pero no cambió de forma radical. Si bien su vida fue evolucionando, él logró separar esa exposición de su vida privada. De todas formas, él goza de un reconocimiento, en cierto círculo, de gente que lo reconoce en la calle, que lo reconforta.

 

En Moacir III mantenés un equilibrio discursivo entre la ficción y el documental. ¿Con cuál de los dos géneros te sentís mejor dirigiendo?

TL: Si bien trato de no hacer una división tan tajante entre ficción y documental, que es lo que trabajo en Moacir III, hay diferencias de modelos que efectivamente existen. En la época que estudiaba cine -lo hice poco tiempo- tenía una suerte de desprecio por el documental, incluso había hecho varios cotos y mi primer largo que fue de ficción Casafuerte. Pero luego, desafiando mi destino, terminé haciendo documentales. Sin dudas aquí es donde me siento más cómodo, tan cómodo deseo salir un poco de ahí y estoy lentamente encarando un proyecto de ficción.

¿Qué aprendizajes te dejó el documental durante estos años?

TL: Son muchos los aprendizajes, imposible enumerarlos. Tanto formales, de lenguaje, como temáticos. Cada documental permite sumergirse en un mundo, navegarlo, luego salir de ahí y mostrar una visión de eso. Este fenómeno me parece de las cosas mas interesantes y estimulantes que tiene el documental.

 

Este film, junto a Fortalezas y Moacir presentan claras referencias. ¿Pero encontras una continuidad entre tus films anteriores y este último?

TL: No mucho, si bien seguramente tiene cosas mías, creo que este es bastante singular y distinto en punto. Ha sido la más experimental, en la cabal acepción de este término, de todas mis películas. También creo que he logrado una síntesis -esta cruza entre el documental y la ficción- que si bien siempre la he buscado, recién ahora estoy satisfecho con el resultado.

 

Moacir III tuvo su premiere mundial en el último BAFICI. ¿Cómo es tu experiencia con los festivales y qué diferencia encontrás cuando el film se estrena en salas comerciales?

TL: Como todavía no estrené no podría hacer una comparación. Pero las películas siguen siendo lo mismo más allá de la forma en que se exhiba. Igual estoy tomando conciencia, si bien es una película festivalera y ya está haciendo su recorrido, que la misma tiene sus limitaciones, quizá por ser una tercera parte o por ser tan singular.

 

¿Cuáles son sus próximos proyectos?

TL: Estoy terminando el rodaje, que se lleva a cabo en 5 países, del documental Yo dono rosas, oro no doy (Palíndromos) y en preproducción de otro documental sobre astronomía. También estoy hace unos años con la animación 3D, asociado con Hookup Animation, Gilgamesh, basado en el mito más antiguo de la humanidad.
También con ganas de encarar una película de ficción, estoy evaluando entre algunas ideas por donde encarar.
Y como productor, estamos terminando la postproducción de Marta Show, la ópera prima de Bruno López y Malena Moffatt. Y por cerrar la última parte del rodaje de la ficción Los Elegidos de Daniel Gimelberg.