lunes, noviembre 28, 2022

La caída de Netflix: Cómo evitará descender a los infiernos

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¿Es imprescindible como lo fue hace 10 años?

A medida que los servicios de streaming continúan luchando por la atención de los usuarios en un mundo donde el poder adquisitivo de la mayoría cada vez es menor, la cantidad de suscriptores cambia constantemente y todo parece ser que Netflix es quien más lo sufre.


Por Walter Pulero

Entre todas las plataformas de streaming disponibles en Estados Unidos llegaron a perder casi 400000 millones de dólares en valor de mercado durante el 2022: las acciones de las más grandes cayeron en promedio un 35% desde principios de año, en comparación con el descenso del 13%. Y entre los factores del estallido de esta burbuja, se ubican la recesión que está golpeando al país del norte, la tendencia en crecimiento que significó la pandemia y que de a poco se va acomodando, la caída de la inversión en publicidad y, por supuesto, la asfixia que las audiencias están sintiendo ante la enorme cantidad de plataformas disponibles.

Y particularmente, luego de una década de crecimiento sostenido de clientes, es Netflix quien lleva perdiendo suscriptores durante dos trimestres consecutivos, siendo la segunda empresa más perjudicada (después de Roku): sus acciones cayeron 62% durante el 2022. Y siendo que hasta ahora los inversores habían mostrado su entusiasmo con el crecimiento de esta plataforma, preocupa que la empresa que fue símbolo de uno de los mayores exitosos de la década, inicie su rápido descrecimiento.

Entre la serie de eventos desafortunados a quienes culpar de esta debacle, sin dudas es posible ubicar la salida de la pandemia, donde las personas ya pasan menor tiempo en sus casas y de a poco están recuperando el tiempo perdido al aire libre: excepto frecuenten dispositivos móviles, cada vez son menos los que se enfrentan a una pantalla.

Por otro lado, los problemas también coinciden con el miedo generalizado que produce la recesión (por el momento técnica) en los Estados Unidos, donde su crecimiento sufrió dos trimestres seguidos de contracción económica y los estadounidenses perdieron poder adquisitivo. Es la situación que pone de frente a los consumidores a tener que decidir en dónde recortar, y sin dudas los servicios de streaming figuran dentro de las principales perjudicadas cuando deban optar por solo unos pocos de ellos: tanto Disney+ como HBO Max son las novedades y ofrecen un vasto catálogo complaciente con el gusto en general, algo que a esta altura Netflix ya no resulta (e incluso ha perdido contenido que esas plataformas ofrecen de forma exclusiva).

Asimismo, el hecho de que la mayor economía del mundo esté en medio de una tormenta, hace que en las grandes empresas se produzcan recortes, y la publicidad suele ser el primero de ellos: basta ver los resultados del segundo trimestre de Google, Snap y Meta para entender este concepto, donde las empresas que más dependen de las plataformas de streaming y la publicidad para obtener ingresos fueron las más afectadas.


La pregunta plantada es si es Netflix imprescindible como tal vez lo fue hace 10 años. Y todo apunta a que en los tiempos que corren ya no: quedó bastante atrás su época de esplendor, pionera en este tipo de propuestas y cuando el mercado no estaba saturado. Lejos quedaron sus series gloriosas como House of Cards, Orange Is the New Black o Dark, y no parece encontrar el camino. Entre sus próximas escapatorias, comenzará a prohibir que se compartan las cuentas entre personas que no estén en la misma casa; además, tiene en carpeta la llegada de un plan más barato con anuncios para atajar la crítica de los altos precios y otra de las opciones es convertirse prácticamente en un canal de televisión convencional: sumar streaming en vivo y en directo de espectáculos como concursos y debates posteriores a la emisión de sus realities más famosos. La apuesta por los videojuegos no parece haber sido respaldada por los suscriptores, más allá de tratarse de una industria con predicciones económicas muy positivas y en constante crecimiento.

Si estas tácticas funcionarán o no, es cuestión de tiempo para comprobarlo. Mientras tanto, los suscriptores a Netflix hace tiempo saben lo que necesitan para continuar pagando el servicio: precios más accesibles y mejor calidad de contenido.

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