Gags y caos amarillo
Lleva a los traviesos Minions al Hollywood de los años 20, donde sueñan con hacer su propia película de monstruos. Al intentar usar criaturas reales, desatan sin querer un caos que amenaza al mundo, obligándolos a salvarlo.

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Por Gastón Dufour
Resulta curioso que unos personajes concebidos originalmente como acompañamiento cómico hayan conseguido sobrevivir mejor que muchos de los protagonistas que los rodeaban. Los Minions parecen haber entendido algo que buena parte de la animación contemporánea olvidó hace tiempo: el humor necesita ritmo antes que explicación. Su lógica sigue siendo la del cine físico, la del gag construido desde el movimiento, el error y el caos. Mientras esa mecánica permanezca intacta, continúan funcionando.
La nueva aventura, dirigida por Pierre Coffin, no intenta reinventar a estos pequeños personajes amarillos. Tampoco lo necesita. La película encuentra suficiente energía en una sucesión de situaciones donde el absurdo aparece administrado con inteligencia y donde cada escena parece comprender exactamente cuánto tiempo debe durar antes de dar paso a la siguiente. Ese manejo del timing termina siendo uno de sus mayores aciertos. Cuando el humor se estira más de la cuenta suele perder fuerza. Aquí ocurre lo contrario.
Hay, además, una decisión interesante. En lugar de perseguir únicamente la risa inmediata, la historia construye un universo donde el disparate convive con una enorme cantidad de referencias cinematográficas. Algunas serán reconocidas por los adultos, otras pasarán inadvertidas para los más chicos, pero todas enriquecen una propuesta que entiende que una película familiar puede dialogar con públicos muy distintos sin perder identidad.
La animación vuelve a demostrar el nivel técnico que caracteriza a Illumination. Los movimientos, la expresividad de los personajes y la utilización del color acompañan una puesta en escena que jamás pierde dinamismo. Todo circula con naturalidad, como si la película conociera perfectamente las reglas del juego que propone desde el primer minuto.
Quizás no exista aquí una revolución dentro de la franquicia ni una búsqueda emocional comparable con otras grandes producciones animadas de los últimos años. Tampoco parece ser esa la intención. Lo que aparece es algo bastante más difícil de sostener después de tantas entregas: la capacidad de seguir divirtiendo sin dar la impresión de repetir automáticamente una fórmula.
En un panorama donde muchas secuelas parecen existir únicamente para extender marcas exitosas, los Minions conservan una cualidad poco frecuente. Siguen transmitiendo la sensación de que disfrutan el caos que provocan. Y esa alegría, tan simple como contagiosa, termina trasladándose al espectador. No cambia el rumbo del cine de animación, pero recuerda que hacer reír con precisión sigue siendo una de las tareas más complejas y, cuando sale bien, también una de las más satisfactorias.
TÍTULO: Minions & Monstruos
TÍTULO ORIGINAL: Minions & Monsters
TÍTULO ALTERNATIVO: Minions 3
DIRECCIÓN: Pierre Coffin.
GÉNERO: Familiar. Comedia. Animación.
ORIGEN: Estados Unidos.
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