28 de febrero de 2024

El análisis de dos de sus películas animadas más adoradas

Cada color tiene un significado especial y produce una respuesta anímica distinta y Tim Burton ha construido su identidad en base a sus colores, uniendo a extravagantes personajes y permitiéndonos reconocer sus películas a primera vista.


Por Clara Migliardo

No es ni un poco descabellado decir que Tim Burton estableció varios de los arquetipos que hoy en día rigen las películas de animación norteamericanas. Cuando un largometraje se anima usando colores oscuros, Burton es mencionado. Cuando un director decide realizar una animación de terror, se lo menciona. Ni hablar de cuando la animación se tiñe de elementos del gótico. Sin embargo, ¿Cuánto sabemos sobre su verdadero y definido modus operandi estilístico, si es que lo hay? Revisemos sus dos películas de animación más conocidas para intentar definirlo.

El extraño mundo de Jack fue el primer largometraje animado que apareció en la filmografía de Burton. A pesar de no haber sido dirigido por él, sino por Henry Selick, el estilo de Burton está tan presente y reconocible que muchos le atribuyen la autoría de la película al director de Beetlejuice. Cabe destacar que por “estilo” no nos referimos a las variedades del uso del color negro y sus allegados que pueden verse en El cadáver de la novia o en Frankenweenie. Tampoco estamos trazando una línea entre la oposición de un mundo colorido y estridente contra un mundo teñido de oscuridad, como puede apreciarse en El joven manos de tijera. Todo aquello también integra El extraño mundo de Jack, pero lo que verdaderamente se cuece entre la tierra de Halloween y el territorio de la Navidad es una tensión cultural.

Revisemos esta idea centrándonos en el último ejemplo. En El joven manos de tijera, se enfrentan, como dijimos, dos universos totalmente opuestos. Uno urbano, ecléctico y llamativo; y otro inerte, que intenta pasar desapercibido. Allí los colores brillantes o apagados, respectivamente, juegan un rol importantísimo para acompañar y mantener las primeras impresiones espaciales que obtiene el espectador. Lo mismo ocurre en el caso de El extraño mundo de Jack, pero el objetivo de la coloración es diferente y más restringido. El naranja y el negro son los colores protagonistas de casi todo el universo de Jack, mientras que el mundo de la navidad se tiñe de los típicos rojo y verde. Ellos no están ahí para transmitirnos impresiones, sino para ser una extensión de la trama. Cuando Jack aparece con su traje negro en el mundo de la navidad, el ojo del espectador percibe la anormalidad estética. Lo mismo sucede cuando Papa Noel es capturado y llevado a la monótona tierra de Halloween. Así, cuando el rey de Halloween menciona sentirse distinto a sus congéneres y, más tarde, distinto a absolutamente todos, su presencia descolorida entre los cálidos rojos y verdes navideños lo acompañan en su afirmación.


Ahora, hay otra película animada de Tim Burton que es interesantísima para analizar en contraste con la anterior, por utilizar los colores con un fin similar al de la primera cinta y al mismo tiempo enteramente distinto. Hablamos de El cadáver de la novia. Su protagonista, Víctor, se debate entre el amor que siente por una mujer muerta y el que le es obligado en matrimonio hacia una mujer viva. Si tuviésemos que adivinar que colores se le asignarían al mundo de los vivos y cuales al mundo de los muertos, nos guiaríamos por las leyes que idearon la paleta de El extraño mundo de Jack y apostaríamos por (valga la redundancia) colores vivos para el primer universo y oscuros para el segundo. Acá es donde Burton redobla la apuesta argumental y, consecuentemente, le da un papel absolutamente protagonista al color. Victor comienza su historia asediado por la estricta monotonía de su vida, y asi lo reflejan los tonos de su entorno: negro, blanco y gris. Sin embargo, cuando conoce a la mujer muerta y ella la lleva a su tierra, las escenas se vuelven más “aventurescas” y adquieren todo tipo de colores. De esta forma, el realizador rompe el estereotipo que el mismo había ayudado a fomentar en El extraño mundo de Jack. La oscuridad se despega de lo cultura y social, y se apega aun más a la intimidad del personaje principal.

Tim Burton es un maestro de las historias, y un icónico mediador del cine familiar, el cine gótico y el cine de terror. Y, aunque lo primero que se nos viene a la cabeza al pensar en él sean imágenes grotescas encarnadas por personajes de plastilina, es importante recordar cuales son los colores que los ayudan a expandir sus argumentos y objetivos durante las películas que protagonizan.

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