12 de abril de 2026
terapia sin filtro 3

Nadie se salva solo

Paul, Jimmy y compañía están en plena etapa de cambios, donde deberán afrontar enfermedades y despedidas. Mientras tanto, una luz de esperanza parece asomarse para demostrar que no todo está perdido, aunque el camino no sea fácil.


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Por Ignacio Pedraza

La segunda temporada de Terapia sin filtro (Shrinking, 2023) dejó la sensación de que la comedia apuntada a una lógica más situacional, y que algo de la buena dupla conformada por Jimmy (Jason Segel) y Paul (Harrison Ford) se perdía con la participación más activa del resto del elenco. La apuesta de sus creadores Bill Lawrence, Brett Goldstein y Segel tenía sus riesgos al volverse un tanto genérica, pero luego de estrenarse su tercera temporada en Apple TV+, cabe destacar que el reto termina con saldo positivo.

El principal condimento que permite destacar el reciente estreno de la sitcom se basa en la química entre sus personajes y el alto pero efectivo ritmo que presenta el guion de sus showrunners –además de múltiples nombres que se enlistan en esta función-, con sus intérpretes llevando a la perfección el registro que la serie necesita. Si bien parece haber un exceso en el histrionismo en algunos de sus personajes, la totalidad de sus componentes logran unificarlo de manera satisfactoria.

Un año atrás vimos cómo las interacciones entre sus dos protagonistas menguaban y permitían el enaltecimiento de otras figuras, dejando sinsabores a lo que esperábamos. En esta ocasión todo ello parece ser más equilibrado, ya que tenemos grandes momentos tanto de Segel –quien tiene todo un arco argumental del que los fanáticos de How I Met Your Mother (2005) recalcarán- como de Paul –la temporada inicia con un buen gancho al estómago y a la vez entrañable, de la que forma parte Michael J. Fox– pero a la vez las múltiples participaciones logran tener su espacio sin la impresión de invasión, aprovechándose de su filtración a lo largo de veintidós episodios que permitieron su aceptación.

Bajo esta lógica, tramas como la del matrimonio de Liz (Christa Miller, de las más destacadas) y Derek (Ted McGinley) o el recorrido profesional de Gaby (Jessica Williams) ahora sí permiten ser más orgánicas al proyecto, tomando en base que ya reconocemos a sus personajes. Algo similar sucede inversamente, con arcos que fueron cerrándose y que sus creadores entendieron que no debía estirarse, ya sea en cuestiones características –encontramos un Sean (Luke Tennie) maduro y con otros objetivos- como de participaciones –la irrupción de Louis (Goldstein) parece haber cumplido su ciclo-.

Lo que sí mantiene la comedia de «la empresa de la manzanita» es su tono, bajo registros técnicos que apuntan a lo colorido –la fotografía de John Brawley apunta a esa captación de feel good– que se evidencia en el gran trabajo de vestuario y la simpática musicalización de Tom Howe. Todo para resultar un contexto agradable aunque sus temáticas no son superficiales –que resultan más declamativas que desarrolladas-.

Terapia sin filtro afronta el camino inverso al que Platonic (2023), otra serie del género de la misma plataforma: mientras en la segunda nos encapsulamos en las disparatadas aventuras de los personajes de Seth Rogen y Rose Byrne, sin importar tanto el resto, la primera logró ir abriendo el abanico para que el juego se amplíe y no solo dependa de sus dos figuras estelares. Si bien esta tercera temporada podría pensarse bastante concluyente, esto no lo fue todo: ya está en marcha una cuarta.


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