15 de abril de 2024

Que todo sea una locura, pero en silencio

AMBIENTADA EN LOS ÁNGELES DURANTE LOS AÑOS 20, CUENTA UNA HISTORIA DE AMBICIÓN Y EXCESOS DESMESURADOS QUE RECORRE LA ASCENSIÓN Y CAÍDA DE MÚLTIPLES PERSONAJES DURANTE UNA ÉPOCA DE DESENFRENADA DECADENCIA Y DEPRAVACIÓN EN LOS ALBORES DE HOLLYWOOD.


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Por Agustín Boero

El reciente largometraje de Damien Chazelle (La La Land), bien se podría denominar como una obra de hecatombe y locura hecha audiovisual sobre el período en Hollywood de los años 20, donde las películas eran cortos sin sonido y cómo giraba el mundo sobre las estrellas y las legendarias fiestas en Los Ángeles.

Desde los primeros minutos, que son un despliegue técnico impecable y un masterclass sobre cómo dirigir a un centenar de actores y extras, ya nos disponemos a entender de qué va la trama.

Todo se basa en los cuatro personajes principales; Manny, interpretado por Diego Calva, quien desea entrar en el mundo del cine y las películas como realizador para ser parte de su proceso por detrás de cámara, pues la creación del audiovisual le fascina, es su obsesión. Además, tenemos a Nellie LaRoy (Margot Robbie) una actriz que aún no es descubierta, pero anhela con todo su espíritu ser una estrella de este mundo de famosos; Sidney Palmer (Jovan Adepo), un trompetista que irá abriendo su camino y su carrera como músico en las legendarias fiestas de celebridades hasta ser él mismo una de ellas; y por último pero muy interesante, el personaje de Brad Pitt como Jack Conrad, actor ya consagrado del medio.

Entre idas y vueltas, fiestas locas y el azar del descubrimiento por productores de poca paciencia, todos los personajes terminan trabajando unos con otros en películas y aumentando su fama en el medio. Es impresionante el despliegue en el rancho donde se graban los cortos y los nickelodeons (tiras cómicas), y los niveles de producción con los que se manejan según muestra la película.

Desenfrenos, excesos, luchas por cámaras y equipo, bandas que motivan a las actuaciones, gente de efectos especiales dejando la vida por sus trabajos y la locura combinada con la lujuria que se plasma en los celuloides de las cintas. Así concluye solamente el primer día de lo que se nos muestra en una jornada ‘normal’ de trabajo, un desenfreno que ya ocupa alrededor de una hora de las casi tres que dura la película.

Todo parece una fiesta eterna, hasta que el presente del cine se choca con el futuro, que ahora son las películas con sonido. Algo que para nosotros hoy en día es básico, en 1929 fue una revolución en todos los sentidos, ya que puso el filtro a productoras y estrellas que debían amoldarse al nuevo sistema.


Dato no menor, es una de las pocas películas que tiene a Flea (bajista de los Red Hot Chilli Peppers) actuando tantos minutos, si bien es recurrente verlo como extra o con algunas líneas, ahora le dieron bastante aparición como productor de largometrajes y para gusto personal, la rompe.

Planteado el conflicto de la trama, de más está decir que todo escala por ese lado y, como es de esperarse, los resultados no serán igual para todos. Pero hablemos un poco más del director.

Chazelle AMA el cine, no es menor que sus últimas películas sean en torno al mundo del espectáculo y el séptimo arte de Hollywood. Ahora no sólo regala esta etapa, sino que muestra las miserias a las que se estaba acostumbrado por aquellos años, aunque no habría forma de comprobar su veracidad debido los comentarios en libros y revistas de gente que le gusta hablar y hasta vender gato por liebre, como espectador nos entregamos a la versión que sugiere la película. Damien Chazelle sabe filmar todo, acción, musical, terror (hay secuencias de eso en la historia) y sabe hacer diferencias entre los tipos de audiovisual.

Esta película es lo que llamamos cine propiamente dicho. Lo que añoramos, los sueños y las aventuras, está plasmado en cámara con la dirección impecable y la música que conduce todo de manera esencial, además de los elementos propios, fundidos y encuadres dentro del mismo plano como recursos ideales para ayudar a contar la historia.

El director ahora se luce como un distinto y de maneras que rara vez se ven en pantalla. Para quienes la vieron, mi resumen de ‘ESTO ES CINE’ se basaría en las escenas de las fiestas como gran despliegue técnico y para los más íntimos, la escena final de Jack Conrad conversando con Lady Fay Zhu con lo que sigue (no quiero hacer spoilers).

Para quienes digan que las casualidades no aportan a la trama debido a motivos que exceden la razón o la lógica, les recuerdo que es una película y por eso las películas son hermosas y mejores que la realidad misma; a veces hay que entregarse de lleno a la pantalla y ser parte de ella sin detenerse en cosas mínimas que pueden o no tener justificación.

Sin extenderme mucho más, aunque quisiera, aprovechen para ir a verla a las salas; es una obra en la que no se sienten las tres horas que propone y todo pasa a un muy buen ritmo. Es para mí gusto personal, una película a la que voy a volver varias veces más.


TÍTULO: Babylon
DIRECCIÓN: Damien Chazelle
ELENCO: Margot Robbie, Brad Pitt, Diego Calva, Jean Smart, Li Jun Li, Jovan Adepo, Tobey Maguire, Max Minghella, Katherine Waterston, Samara Weaving
GUION: Damien Chazelle
GÉNERO: Drama
ORIGEN: Estados Unidos

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