La leyenda del tesoro

TÍTULO ORIGINAL: Los buscadores
ACTORES: Tomás Arredondo, Cecilia Torres, Christian Ferreira.
ACTORES SECUNDARIOS: Mario Toñanez, Sandra Sanabria.
DIRECTOR: Juan Carlos Maneglia, Tana Schémbori.
FOTOGRAFÍA: Richard Careaga.
GUION: Juan Carlos Maneglia.
MÚSICA: Derlis A. González.
GÉNERO: Aventuras.
ORIGEN: Paraguay.

Manu, un joven repartidor de diarios, a partir de un regalo de su abuelo, se embarca en la aventura de buscar plata yvyguy (plata escondida). En el camino, se encontrará con distintas personas que, motivadas por sus propios deseos personales y ambiciones particulares, ayudarán a Manu a hallar el tesoro que está buscando.


Por Ayelén Turzi

Hace unos años fuimos varios los que quedamos fascinados por 7 cajas, un thriller paraguayo donde un carretillero de 17 años que trabaja en el concurrido Mercado 4 debe custodiar con su vida siete cajas misteriosas. Novedosa, atrapante y con una narrativa potente, fue todo un hit. Este año, sus directores Tana Schémbori y Juan Carlos Maneglia regresaron con Los buscadores. Habían dejado la vara muy alta y no sabíamos si la nueva propuesta estaría al nivel de su predecesora. Spoiler: lo está.

Manu (Tomás Arredondo) es un canillita que vive con su mamá, su hermanito y sus abuelos en la zona de la Chacarita. Este sector va quedando paulatinamente bajo el agua porque el Río Paraguay crece y no se retira. En este contexto en el que perderlo todo es inminente, Manu cree encontrar la salida cuando llega a sus manos un mapa y una serie de pistas para encontrar un tesoro. Cuenta la leyenda que durante la Guerra de la Triple Alianza los lugareños más pudientes enterraban sus riquezas para evitar ser saqueados, fortunas conocidas con el nombre de “plata yvyguy”. Aliado con su amigo Fito (Christian Ferreira) y Don Elio (Mario Toñanez), un hombre entendido en el tema, comienza una búsqueda del tesoro llena de emoción, ternura y momentos desopilantes.

El primer punto fuerte de la película es la facilidad con la que brinda información al espectador sin subestimarlo. Tanto los diálogos como las puestas de cámara y el montaje son concisas, coherentes y claras. El plan para encontrar el tesoro, enterrado debajo de una embajada, lleva varios días de desarrollo y mediante acertados recursos de montaje lo seguimos a la perfección, siendo tan participes de él como sus ejecutores.

La empatía que desarrollamos con Manu es casi automática. Se lo ve laburante, casi sufrido, ocupando pese a su escasa edad la “figura de hombre” en su casa porque su abuelo está postrado, y sin embargo no deja de ser un niño. A veces irresponsable, con una mirada llena de sueños, necesitamos que triunfe, sabemos que se merece encontrar ese tesoro. Y con una figura protagónica tan carismática se te hace imposible no mirar toda la película con una sonrisa.

El hecho que parte de la búsqueda se desarrolle dentro de una embajada es la excusa perfecta para esbozar una inteligente critica social. Los pobres no son los buenos y los ricos no son los malos, ambos tienen grises y matices, ambos se equivocan. Difieren en sus intereses y en sus modos de vincularse con el entorno, pero el más rico puede equivocarse, y el más pobre ser el más inteligente.

Claro que como es una comedia de aventuras, abundan las persecuciones, los desplazamientos y la tensión de hacer las cosas a escondidas o a contrarreloj. Además de la cámara inquieta y el montaje dinámico, lo que aporta mucha emoción la música incidental de Derlis A. González, actualmente nominado al Premio Platino del cine Iberoamericano por su trabajo.

Entretenida, con personajes entrañables, un ritmo que no para y momentos desopilantes, Los buscadores nos deja un mensaje esperanzador: la comedia y las aventuras, esos géneros que tanto amamos los que nos criamos con ellos, también pueden ser vehículos para mostrar las diferentes realidades latinoamericanas. Uno de los mejores estrenos del año, y lo digo con total seguridad aunque estemos recién en abril.