La familia no se elige
La estudiante Margo Millet parece tener potencial como escritora, pero un affaire con su profesor modificará su vida para siempre: está embarazada, él no quiere reconocerlo y debe conseguir dinero rápido para cuidar a su bebé y poder pagar el alquiler. Ante esta necesidad, encontrará una salida tanto llamativa como juzgada.

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Por Ignacio Pedraza
La universitaria Margo (Elle Fanning) escribe. Escribe muy bien. Tanto que es elogiada, quizá demasiado, por el profesor Mark (Michael Angarano). Esos cumplidos pasan de la dialéctica a lo físico, y dichos encuentros tienen consecuencias: la joven queda embarazada. Pero su amante se desentiende, y comienza un desafío para la protagonista ya que debe ser una madre soltera, su etapa de gestación genera crispaciones con sus roomies, que la terminan abandonando –a excepción de Susie (Thaddea Graham), la más querida del elenco-, y las necesidades económicas se imponen.
La temática abordada en Margo tiene problemas de dinero (Margo´s Got Money Troubles, 2026), la nueva serie de Apple TV+ creada por David E. Kelley, puede presentar diferentes tonalidades: con un argumento similar, Las cosas por limpiar (Maid, 2021) era un verdadero drama de una madre haciendo malabares para que a su hija no le faltara nada, por ejemplo. En el reciente estreno el arco argumental de su protagonista es muy similar, pero presentando una comicidad y un formato que la diferencia, dándole su propia personalidad al show.
A través de ocho episodios, el proyecto basado en la novela de Rufi Thorpe sigue a la joven intentando flotar bajo las múltiples responsabilidades que se le abalanzaron. Porque además de los problemas económicos y maternales, se suma la relación de su madre Shyanne (Michelle Pfeiffer) con su nueva pareja (Greg Kinnear) y el retorno de su padre Jinx (Nick Offerman), una vieja gloria de las luchas que no pasa por su mejor momento. La solución la encontrará vendiendo contenido, que podría ayudarla pero a la vez la pondrá en el foco de la
polémica.
La virtud del guión del propio Kelley, Eva Anderson, Boo Killebrew y Keiko Green consiste en que todas estas cuestiones no se vuelvan aisladas sino que están en función de lo principal: la supervivencia de Margo en esta nueva etapa. Si bien todos los personajes cuentan con su desarrollo, y logran estar sólidamente caracterizados –y exagerados en el buen sentido- para representar las nociones más complejas del asunto, todo está colocado para emerger la figura principal y que la trama logre abordar diferentes aristas, pero siempre teniendo en cuenta lo troncal.
Bajo esta lógica, otro de los puntos altos que acompañan a lo escrito son las representaciones: la menor de las Fanning vuelve a demostrar su carisma, pero a la vez está muy bien acompañada por nombres realmente relevantes que se ponen al hombro sus funciones: tanto Pfeiffer como Offerman –este último sigue sorprendiendo al meter distintos registros que lo diferencian a sus inicios, mientras que lo hecho por la primera podría posicionarla entre las nominadas de los premios habidos y por haber- están muy bien caracterizados, mientras que Nicole Kidman –quien aquí ejerce también como productora ejecutiva- cuenta con un papel que le permite jugar.
Si a esto le sumamos una fotografía de Carl Herse y Tari Segal basándose en lo hipérbole –gracias al alter ego de la protagonista- y una musicalización de Nathan Micay que va de la mano con los múltiples estados de ánimo de Margo, la producción –otro de los nombres que aparece en la lista es la Fanning mayor, Dakota– logra ser dinámica, alternar entre comedia y drama sin desentonaciones y un fuerte compromiso del público con lo ofrecido.
El prolífico Kelley ha alternado buenas y malas entre sus múltiples creaciones, pero cabe destacar que Margo tiene problemas de dinero ha salido beneficiada, donde todas sus partes han conformado una serie entretenida, entrañable y empática.
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