10 de julio de 2026
Evil-Dead-en-llamas

El gore sigue funcionando como espectáculo

Nuevo capítulo de la aterradora franquicia. Tras la pérdida de su esposo, una mujer busca consuelo junto a sus suegros en la apartada casa familiar. A medida que, uno por uno, se transforman en Deadites -convirtiendo la reunión en una reunión familiar infernal-, ella descubre que los votos que hizo en vida… perduran incluso en la muerte.


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Por Gastón Dufour

La sangre vuelve a correr con abundancia, los cuerpos vuelven a romperse de maneras imposibles y el Necronomicón vuelve a abrir una puerta que nadie debería tocar. Evil Dead: En llamas conoce perfectamente el territorio al que ingresa y no tiene interés en moderar sus impulsos. Sébastien Vaniček, responsable de Infested, dirige esta nueva entrega de la saga creada por Sam Raimi con una apuesta frontal por el exceso, el impacto visual y la incomodidad física.

La historia sigue a Alice, interpretada por Souheila Yacoub, una mujer que, luego de la muerte de su esposo, busca refugio en la casa aislada de sus suegros. El duelo y la tensión familiar apenas alcanzan a instalarse antes de que los Deadites empiecen a transformar ese encuentro en una reunión infernal. Tandi Wright, Hunter Doohan, Luciane Buchanan, Erroll Shand, Maude Davey y George Pullar acompañan una trama que utiliza el encierro y los vínculos familiares como punto de partida para una nueva escalada de violencia.

Vaniček no esconde sus referencias ni su admiración por la franquicia. La cámara se mueve con nervios, los efectos prácticos buscan recuperar una materialidad desagradable y cada secuencia parece diseñada para superar a la anterior en términos de mutilaciones, fluidos y deformaciones. En ese aspecto, la propuesta cumple. Hay inventiva en varias escenas y una voluntad evidente de sostener una atmósfera áspera, cercana a cierto terror francés contemporáneo, sin abandonar el humor negro que siempre acompañó a la saga.

El problema es que esa intensidad termina siendo casi todo lo que queda. La película trabaja un conflicto familiar que podría haber dado lugar a una tensión más persistente, pero lo utiliza apenas como una excusa para enlazar ataques, posesiones y nuevas demostraciones de gore. El dolor de Alice, la incomodidad de sus parientes y las heridas previas del grupo aparecen esbozados, aunque rara vez alcanzan una dimensión que modifique de verdad lo que sucede después.

Sam Raimi y Rob Tapert, productores de esta entrega, mantienen así el vínculo directo con el origen de la serie. Raimi, además de creador y director de las primeras películas, sigue siendo una presencia inevitable detrás de cada decisión visual. Como productores ejecutivos figuran Bruce Campbell, Romel Adam, José Cañas y Lee Cronin, director de Evil Dead Rise. Esa continuidad explica la confianza de la película en un universo que conoce sus reglas y su público.

Evil Dead: En llamas tiene oficio, energía y algunas imágenes que seguramente quedarán en la memoria de quienes buscan una experiencia extrema. Pero la insistencia en el desborde termina debilitando el conjunto. El gore funciona como espectáculo, aunque no siempre encuentra una idea que lo sostenga más allá de la necesidad de elevar la apuesta. Para los seguidores de la saga puede ser suficiente; para el resto, queda la sensación de una entrega eficaz en su brutalidad, pero bastante limitada cuando intenta ser algo más.


TÍTULO: Evil Dead: En llamas
TÍTULO ORIGINAL: Evil Dead Burn
DIRECCIÓN: Sébastien Vanicek.
ELENCO: Souheila Yacoub, Hunter Doohan, Luciane Buchanan.
GÉNERO: Terror.
ORIGEN: Estados Unidos.

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