Peso físico y emoción a un relato que tiene mucho para decir
Moana responde al llamado del Océano y, por primera vez, se aventura más allá del arrecife de su isla de Motunui junto al infame semidiós Maui, en un viaje inolvidable para restaurar la prosperidad de su pueblo.

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Por Gastón Dufour
Hay historias que sobreviven a su primera forma porque conservan un impulso reconocible. No se trata únicamente de una canción, un personaje o una marca que ya encontró a su público, sino de un mundo que todavía permite ser recorrido desde otro lugar. La nueva versión de Moana, dirigida por Thomas Kail, parte de esa ventaja y logra convertirla en una aventura de imagen real que entiende la dimensión afectiva y épica del relato original sin quedar atrapada en una reproducción automática.
Catherine Lagaʻaia asume el papel de Moana con una presencia serena, decidida y muy cercana a la idea de una joven que debe encontrar su lugar dentro de una comunidad antes de enfrentarse a lo desconocido. Su trabajo sostiene el centro emocional de una travesía que vuelve a llevarla más allá del arrecife de Motunui, convocada por el océano y por la necesidad de devolver la prosperidad a su pueblo. A su lado, Dwayne Johnson retoma a Maui con la energía necesaria para que el personaje conserve su desmesura, su humor y esa condición de héroe imperfecto que vuelve más atractiva la relación entre ambos.
Kail, conocido por su trabajo en Hamilton, encuentra una forma clara de ordenar el espectáculo sin perder de vista la intimidad de los vínculos. La puesta aprovecha la escala del paisaje oceánico, la fuerza visual de las islas y el movimiento del agua, pero no convierte esos elementos en una exhibición vacía. La naturaleza funciona como una presencia narrativa, como una guía y como un espacio que obliga a Moana a descubrir que el viaje exterior también implica una decisión personal.
El elenco se completa con John Tui, Frankie Adams y Rena Owen, quienes aportan espesor a la vida comunitaria de Motunui. Esa dimensión familiar resulta importante porque evita que la aventura quede reducida a un recorrido individual. Moana no se aleja de su pueblo para negarlo, sino para comprender qué puede ofrecerle y qué tradición necesita recuperar. Allí aparece uno de los aspectos más logrados de esta versión: la idea de identidad no se presenta como un discurso rígido, sino como una construcción que necesita memoria, riesgo y voluntad.
La música sigue ocupando un lugar decisivo. Lin-Manuel Miranda figura entre los productores junto con Dwayne Johnson, Beau Flynn, Dany Garcia e Hiram Garcia, mientras que Thomas Kail, Scott Sheldon, Charles Newirth y Auliʻi Cravalho participan como productores ejecutivos. Cravalho, voz original de Moana en las versiones animadas, queda así vinculada a una adaptación que no desconoce su historia previa.
No todas las nuevas versiones de clásicos animados encuentran una razón precisa para existir. Esta sí descubre una: devolverle peso físico, paisaje y emoción a un relato que todavía tiene mucho para decir sobre la pertenencia, la herencia y el deseo de cruzar un límite. Moana recupera la aventura con convicción y ofrece una experiencia familiar que no necesita subrayar sus valores para que estos se vuelvan visibles.
TÍTULO: Moana (Live Action)
TÍTULO ORIGINAL: Moana (Live Action)
DIRECCIÓN: Thomas Kail.
ELENCO: Dwayne Johnson, Catherine Laga’aia.
ELENCO SECUNDARIO: Rena Owen, John Tui, Frankie Adams.
GÉNERO: Musical. Fantasía. Familiar. Aventuras.
ORIGEN: Estados Unidos.
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