Un estudio sociológico que se volvió comedia
Veintiséis años después de escapar de un asesino enmascarado sospechosamente familiar («Ghostface»), los Cuatro del Núcleo están de vuelta en la mira del asesino y ninguna propiedad intelectual del cine de terror está a salvo.

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Por Gastón Dufour
Volver a Scary Movie implica enfrentarse a una pregunta que la propia película parece hacerse de manera permanente: ¿qué ocurre cuando una forma de humor diseñada para atacar la actualidad debe sobrevivir al paso del tiempo? La respuesta que ofrece esta nueva entrega es irregular, aunque no por ello carente de interés.
Hay escenas que funcionan. Y funcionan porque entienden algo que la saga siempre manejó mejor de lo que muchos le reconocen: la construcción de la ironía a partir de la observación de los códigos culturales del momento. Cuando la película encuentra ese punto de contacto entre el absurdo y la referencia reconocible, aparecen secuencias bien pensadas, con una mecánica cómica clara y una capacidad genuina para desarmar ciertos lugares comunes del cine contemporáneo.
El problema aparece en otro lado. No tanto en cuestiones sociales o en la discusión habitual sobre qué cosas pueden o no pueden hacerse dentro de una comedia. La dificultad es más cinematográfica e incluso intelectual. Gran parte de los recursos que alguna vez definieron la identidad de la franquicia hoy exhiben signos evidentes de envejecimiento. No porque hayan perdido completamente eficacia, sino porque el contexto cultural que los sostenía cambió de manera radical.
La película parece consciente de esa situación y, por momentos, intenta adaptarse. Sin embargo, muchas de las resoluciones cómicas encuentran un timing complejo. Algunos remates llegan tarde, ciertas escenas prolongan demasiado sus premisas y varios chistes revelan el mecanismo antes de alcanzar el efecto esperado. La sensación no es la de una fórmula agotada, sino la de una maquinaria que todavía busca recalibrar su velocidad.
Aun así, hay algo atractivo en observar cómo la saga de los hermanos Wayans continúa defendiendo una forma de humor cada vez menos frecuente en el cine comercial y se ríe de sí misma. El disparate, la exageración física, la acumulación absurda de referencias y la voluntad de burlarse prácticamente de cualquier cosa siguen formando parte de su ADN.
También resulta interesante que esta nueva entrega intenta transformarse en algo que no es. No busca legitimarse mediante discursos externos ni revestirse de una importancia que nunca necesitó. Su apuesta continúa siendo la parodia como mecanismo principal de lectura del cine popular.
Por eso, más que una recuperación plena de la potencia original, esta nueva Scary Movie funciona como el reencuentro con una tradición cómica que hoy convive con sus propias limitaciones. Algunas escenas recuperan con precisión el espíritu irreverente que convirtió a la saga en un fenómeno. Otras exponen las dificultades de trasladar ese mismo lenguaje a un presente que ya no responde exactamente a los mismos códigos. Y es justamente en esa tensión donde aparece su aspecto más interesante.
TÍTULO ORIGINAL: Scary Movie 6
DIRECCIÓN: Michael Tiddes.
ELENCO: Marlon Wayans, Shawn Wayans, Anna Faris, Regina Hall, Chris Elliott.
GÉNERO: Comedia.
ORIGEN: Estados Unidos.
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