Arrancó el HAN CINE: Festival de Cine Coreano en Buenos Aires

Por Ayelén Turzi

Dirigida por Yoon-Seong Kang y basada en un hecho real ocurrido en 2007, bautizado el “Incidente Heuksapa”, la película nos cuenta el desarrollo de una guerra territorial entre dos pandillas delictivas: los locales, de Guro (distrito de Seúl donde todo sucede) y los Heuksapa de Yanbian (China). La policía local intenta, en este escenario, detener la masacre que la pandilla china está cometiendo, porque los mafiosos locales son malos, pero los chinos parecen ser peores.

Ayudado por los vecinos de la zona afectada, el Inspector Ma (Ma Dong-seok, quizás lo recuerden de Tren a Busan) dispone de diez días para descubrir quienes están convirtiendo al vecindario en un matadero. The Outlaws combina satisfactoriamente una trama policial bien construida y con pistas verosímiles, toques de comedia a través de los diálogos, ubicados en momentos de distensión y una dosis de violencia y gore que se aleja de la habitual tibieza estadounidense. Es que es su idiosincrasia propia lo que le da al cine oriental una cuota de frescura por sobre tramas que quizás ya se han visto. Sus personajes, sus paisajes (el barrio donde se desarrolla la acción tiene unas texturas increíbles) y los vínculos que se establecen redescubren de alguna manera géneros ya transitados.

Su propuesta de montaje y las coreografías de pelea, acompañadas por una cámara movediza (pero no tan movediza como en las peliculas de superhéroes) ayudan a que sus casi dos horas de duración se pasen volando. Algunas sutilezas a la hora de mostrar torturas logran que el espectador pueda sentir el dolor en carne propia, operando de modo similar en las apariciones del bando chino. Son crueles, despiadados y parecen invencibles: uno se estremece al verlos y no duda en hinchar internamente para que el Inspector Ma pueda desenmascararlos, aunque el protagonista en sí no genere una empatía automática.

En sintesis, The Outlaws toma una aventura que es lo suficientemente universal como para que los occidentales podamos involucrarnos con ella, la desarrolla con un ritmo impacable y sin escatimar en violencia cuando la necesita. Gran propuesta para acercarse al cine coreano programado en esta 5° edición del festival Han Cine.