15 de abril de 2024

Perdón divino

El boxeador amateur Stuart Long busca encarrilar su futuro tras una recomendación médica pero no parece encontrar su objetivo en la vida. El milagro del Padre Stu es el drama biográfico del cura que fue noticia por sus cambios de hábitos mediados por las tragedias.


Por Ignacio Pedraza

En su infancia Stu imita a Elvis a todo volumen. Sin embargo, su negativo padre Bill (Mel Gibson) echa por tierra sus ilusiones y pisotea el autoestima del niño. La escena inicial de El milagro del Padre Stu (Father Stu, 2022) representa las causas de la compleja vida de Stuart Long (Mark Wahlberg), en este drama basado en hechos reales dirigido y escrito por Rosalind Ross.

Estrenada recientemente en HBO Max, nos encontramos con la mejor versión de Wahlberg y Gibson: seres despreciables –vale la ironía- que enfrentan sus malas vibras afectados por tragedias familiares y alcohol; lo que representa una connotación dramática y cruda a lo que vimos entre ellos en la comedia Guerra de papás 2 (Daddy´s Home 2, 2017). A esto se le suma la melancólica madre interpretada por Jacki Weaver, clave en el acompañamiento a su hijo pero que no difiere mucho con la personalidad de ambos.

En las dos horas de duración la realizadora interviene quirúrgicamente en dos mitades para retratar a su protagonista, donde no relata inicialmente la tragedia de Long que lo llevó a la religión sino que en un primer momento retrata de crudamente el contexto del personaje y su vida anterior a la desgracia llevándolo de manera lineal –apenas un flashback para presentar a su hermano menor-, representando lo poco empático en su forma de ser y los modos tóxicos con los que buscaba triunfar. La producción hace foco en el aspecto personal del exboxeador y no solo en el accidente, más allá de representar el quiebre de su vida.

Asimismo, Ross también se toma su tiempo para explicar los motivos que lo acercó al catolicismo, que representa mucho de las maneras a la que el protagonista irradia ya que se debe por un intento de seducción a Carmen (Teresa Ruiz). Durante ese lapso, la narrativa pasa por la sátira y un tono compuesto por humor negro que refleja personajes detestables. Si bien dicho matiz va desapareciendo paulatinamente y no hay un quiebre, sobre el climax –ya con su enfermedad avanzada- nos encontramos con un drama más genérico con las características propias de una historia de estas características.

No es ninguna novedad que Wahlberg puede llevar adelante el proyecto en sus hombros –quien también produce junto a Collen Camp y la directora-, pero se lo reivindica aún más en estos papeles, que presenta primeramente formas detestables para una posterior reivindicación. Lo mismo sucede con su ficticio padre, quien representa todos los pecados humanos posibles. Si bien son de lo más destacados en el reparto –sin obviar a Weaver-, también logra sobresalir Cody Fern como contraparte del protagonista y la participación mínima de Malcolm McDowell.

El milagro del Padre Stu será más disfrutada por aquellos que no conocen la verdadera historia, y quienes aguanten ambientes y personajes abominables desde la construcción del relato, aunque no quedará en la retina del espectador como lo más destacado del género biográfico ni de sus intérpretes.

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