La tormenta perfecta

TÍTULO: A la deriva
TÍTULO ORIGINAL: Adrift
ACTORES: Shailene Woodley, Sam Claflin.
ACTORES SECUNDARIOS: Jeffrey Thomas.
DIRECTOR: Baltasar Kormákur.
FOTOGRAFÍA: Robert Richardson.
GUION: Jordan Kandell, Aaron Kandell.
MÚSICA: Volker Bertelmann.
GÉNERO: Drama, Aventuras.
ORIGEN: Estados Unidos.

Tami Oldham y Richard Sharp partiran en un viaje a través del océano sin imaginar que navegarán directamente hacia uno de los huracanes más catastróficos de la historia. A raíz de la tormenta, Tami despertará y encontrará a Richard gravemente herido y su barco en ruinas. Sin esperanza de rescate, Tami debera encontrar la fuerza y ​​la determinación para llegar a tierra a salvo junto con el hombre que ama. ¿Los encontrarán o naufragarán por un largo tiempo?


Por Ayelén Turzi

¿Qué puede salir mal cuando zurcás el océano por dinero, acompañado de la persona que amás? La respuesta es muy sencilla: todo. La última película de Baltasar Kormákur se basa en la historia real de Tami Oldham (Shailene Woodley) y Richard Sharp (Sam Claflin) una pareja que se vio envuelta en una tormenta descomunal a bordo de un sencillo velero.

Al principio todo es una historia de amor y romance. Tami y Richard se conocen y descubren que comparten sus ansias e ideales de libertad. Ambos sueñan con conocer el mundo aunque eso implique vivir con la pesca del día o pequeñas changas. Sus planes de hacer un largo viaje soñado se ven interrumpidos por el ofrecimiento de una pareja amiga de Rick: una interesante suma de dinero y pasajes de regreso en primera clase a cambio de llevar su embarcación a San Diego. En el medio de este trayecto es que quedan atrapados en medio de una tormenta muy poderosa, que deja al velero a la deriva y a la pareja intentando llegar a Hawaii sin comunicaciones o instrumentos de navegación. El resto de la película retrata el proceso de supervivencia y sus vaivenes emocionales, con el foco puesto en el esfuerzo de no perder la esperanza.

La propuesta es un claro exponente del subgénero “hombre (en este caso mujer) contra la naturaleza”. Como la parte que nos interesa, y aquella por la que pagamos la entrada al cine es la supervivencia en altamar, es interesante la elección de no narrar la historia linealmente. Desde el comienzo se intercalan dos líneas temporales: antes del viaje y durante. Esta estructura narrativa, si bien en el presente no revela mayores secretos ni resignifica elementos o situaciones del pasado, nos alcanza para entretenernos y mantener la atención a lo largo de toda la película.

Si bien se transita la inagotable temática de “cómo somos las personas bajo presión”, no logramos sentir gran empatía por los personajes. Quizás por lo edulcorado del sufrimiento o por el mismo peso que tienen en la trama pasado y presente (que paradójicamente es lo que le da ritmo) nos da un poco lo mismo lo que pase con Tami. De hecho, a esta altura ya sabemos que si este tipo de historias fue llevada al cine es porque de alguna manera contiene un mensaje esperanzador.

Las actuaciones no son de lo mejor que nos han dado sus protagonistas: sin desentonar, tampoco destacan. Lo mismo con el uso de cámara y el sonido: todo correcto, sin intenciones de levantar la vara formal o innovar. Los efectos especiales en el momento de la tormenta son quizás a nivel visual lo más destacable.

Lo que realmente es una pena es que A la deriva construye una hipótesis sobre el empoderamiento femenino que termina borrando con el codo en un giro de guión. Y no voy a decir nada más para no spoilear, una vez que la vean entenderán a qué me refiero.