¿Cómo se curan las heridas?

DRAMATURGIA: Ariana Caruso, Sergio Lobo
ACTÚAN: Ariana Caruso
VOZ EN OFF: Adriana Bellot
VESTUARIO: Yanina Viegas Mendonca
ESCENOGRAFÍA: Antonella Caruso
MAQUILLAJE: Agustina Caruso
MÚSICA: Alisa Kaufman
SONIDO: David Giro
FOTOGRAFÍA: Victor Alberto Calomeni
ASISTENCIA DE DIRECCIÓN: Juan Ignacio Coda
PRENSA: Analia Cobas, Cecilia Dellatorre
PRODUCCIÓN EJECUTIVA: Ruben Landin
PRODUCCIÓN: Victoria
DIRECCIÓN: Gerardo Cardozo

Jackelin decide poner fin a una relación sentimental que ha sostenido penosamente por más de veinte años. No está dispuesta a sufrir ni un minuto más esa tortura. Necesita tener con Alfredo una última y definitiva conversación. Ella ha sido su amante durante todo ese largo tiempo. Alfredo se casó, tuvo hijos y Jackelin permaneció a su lado, como una sombra, como una cosa, siempre al alcance de la mano.
Jackelin estuvo ahí cuando él se divorció de su primera esposa, la madre de sus hijos. Luego, permaneció a su lado cuando se divorció de su segunda mujer y también lo hizo cuando puso fin a su tercer matrimonio. Ella, estuvo allí, en silencio, como si fuera invisible siendo incapaz de darle un corte a esa perversa relación. Algo ha sucedido, Alfredo ha muerto.


Por Fernanda Miguel

Todo tiene un límite, incluso la paciencia de una mujer que vivió en la sombra durante 20 años. Jackelin no quiere ser nunca más “la otra”, la que lo espera y lo ama más que nadie a pesar de todo. En ese todo se esconde una nena de 16 años que se enamoró de un hombre muchísimo mayor que durante dos décadas, la silenció, la relegó en las cuatro paredes de un departamento sombrío y la usó a su placer como un objeto más para satisfacerlo cuando el tuviera ganas, sin mostrar un gramo de cariño o de compromiso por la que siempre estuvo ahí.

Jackelin quiere terminar con todo eso, con esa relación perversa y enfermiza. ¿Pero cómo hacerlo si Alfredo murió antes de que pudiera emitir una palabra? Todo eso que tiene guardado adentro, es lo que Jackelin escupe en este unipersonal en el que es muy fácil entablar empatía desde el minuto que arranca la función. Se la ve decidida y fuerte porque la época de vulnerabilidad y humillación ya pasó y es tiempo de ser ella, de liberarse, aunque deba lidiar con los fantasmas del pasado y las heridas de su alma.

La obra tiene un humor ácido que ayuda a digerir la situación, aunque el clima va variando por diferentes estados en los que no faltan esos que dejan un nudo en la garganta. La interpretación de Ariana Caruso es sublime y se combina con el correcto vestuario y la puesta en escena de ese departamento que genera asfixia. La iluminación también juega un rol importante a la hora de marcar los momentos por los que va pasando la protagonista.

Todos los elementos están combinados de una forma que dan como resultado un excelente unipersonal que si bien es entretenido en ciertos aspectos, sirve para reflexionar y poner en la mesa un tema que hoy está muy latente, aunque sea una historia en la que muchas mujeres se ven reflejadas desde hace varias décadas.

Web: //www.jackelinsoy.com.ar/