El regreso de Michael Douglas a la pantalla chica

Si fuera una película sería una buddy movie. Lo cierto es que esta nueva serie de Netflix saca provecho de las complicidades y los roces que surgirán entre un actor y su agente. En El Método Kominsky no faltará el humor, el patetismo y la ironía para retratar a un actor teatral reciclado por la modernidad de los tiempos y devenido en coach de jóvenes intérpretes.


Por Maximiliano Curcio

La comedia dramática de Chuck Lorre que estrenará Netflix el próximo 16 de noviembre aborda la tercera edad dentro del mundo actoral y sus múltiples contingencias.

Lorre, creador de las series Two and a Half Men y Mom, colabora por segunda vez con la popular plataforma de streaming luego de Disjointed, una serie encabezada por Kathy Bates y estrenada el pasado año.

Sandy Kominsky (Michael Douglas), fue en su juventud un intérprete con sueños de gloria. Hoy en día es un veterano actor que presume de su único éxito, que lo hizo acreedor del premio Tony. Norman (Alan Arkin) es su agente de toda la vida -atravesando por un duro trance familiar- lo acompaña en este redescubrimiento de su vocación: Douglas encarna a un actor veterano que se gana la vida dando clases de interpretación. Actor devenido en coaching, Kominsky atraviesa la tercera edad haciéndose cargo de su mortalidad, sus fracasos en el medio y sus deberes de padre.

Michael Douglas comenzó su carrera en la serie Las calles de San Francisco, dato que otorga a este estreno una cuota de singularidad. Ya con un Oscar en su haber por la producción de Atrapado sin salida”(One Flew Over the Cuco’s Nest, 1975), el notable intérprete cimentó una carrera en Hollywood que coronó con su recordado papel de Gordon Gekko en Wall Street (1987). Sin embargo, completamente abocado a su carrera cinematográfica, Douglas no había vuelto a colaborar para un proyecto de TV.

Recientemente premiado con su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, el esperadísimo regreso del galardonado actor a la TV se ha tomado cuatro extensas décadas. El acontecimiento otorga un matiz distintivo a la nueva producción de Netflix, si tenemos en cuenta que la anterior incursión televisiva de Douglas fue su pasaporte inmediato al estrellato, gracias a la icónica serie de detectives. Aquellos primeros años de la década del ’70 nutrieron a la pantalla de un grupo de serie icónicas como Kojak, Hawai 5.0Colombo y Los Ángeles de Charlie. Dentro de ese selecto grupo, la mencionada serie marcó su propio sello, volviendo a la premisa de la pareja-despareja de protagonistas.

En este sentido, resulta notable mencionar que los comienzos en la pantalla chica para Douglas también significaron un guiño a la variante clásica de la pareja de policías con personalidades contrapuestas conformada por un novato y su mentor. El veterano detective estaba interpretado en aquella ocasión por Karl Malden, un actor emblema del Hollywood clásico y ganador del premio Oscar junto a Marlon Brando en Un tranvía llamado deseo (A Streetcar Named Desire, 1955). Douglas, por su parte, daba vida al noble aspirante.

Producida por ABC, la notable serie pasó a la historia como una postal de la ciudad californiana, aprovechando las famosas calles empinadas de San Francisco y la imagen icónica del Golden Gate que una dicha ciudad con Oakland, como escenario de sus historias. Virtudes de una serie urbana que mostraba con realismo el trabajo de un equipo policial combatiendo el crimen organizado. Grandes audiencias de público acompañaron el derrotero de la serie inclusive en su quinta temporada, cuando el joven Douglas fue sustituido por Richard Hatch. Cabe mencionar, que en 1992 se produjo una película en formato televisivo de la que Douglas no formó parte.

La figura otoñal de viejas glorias que encarnan la dupla Douglas-Arkin sirve como marco para reflexionar sobre el paso del tiempo, el espíritu vocacional y la industria audiovisual. Dos menciones finales como datos de color: los veteranos intérpretes ya habían colaborado juntos en Fin de semana de Locos (Wonder Boys, 2000) dirigidos por Curtis Hanson. Y, por otra parte, será grato volver a ver a Danny De Vitto, antigua dupla de Douglas en sendos films emblemáticos de los años ’80: La guerra de los Roses (War with the Roses, 1988) y La joya del Nilo (Romancing the Stone, 1986).