Reconocerás a tu asesino antes del final

Su contorno se difumina entre los árboles, perceptible debido a la luz de la luna, los reflectores molestan los apagaré. ¿Quién lo diría? ¿No debería temer a la oscuridad más que nunca? Observo las cámaras de seguridad. Hay una que me deja ver el chalet de mi abuelo, veo la entrada, el auto, el cobertizo arruinado. Si tan solo esto grabara podría ver hacia dónde fue mi novio. ¿Es posible que esto almacene el video en la PC? ¡Lo hace! Estaba grabando, puedo ver que le pasó a mi novio.


Por Rodrigo Vega

EL SIGUIENTE EPISODIO ES CONTINUACIÓN DE LA ESTUDIANTE

Ella está particularmente irritable hoy. Bueno, no puede leer mi mente. Está muy “hincha pelotas”. Apenas le sugerí que aprovechemos toda la noche me miró como si tuviera mejores cosas que hacer en lugar de estar conmigo. ¿Para qué pasar toda la noche juntos sin sexo? Para eso vamos a ver una película, comemos algo y después cada uno se va a su casa. No quiero ser un estereotipo, creo que es sentido común. Hace un año que salimos, no necesitamos pasar hasta que amanezca conociéndonos. Esas noches, tan excitantes como fueron, ya son parte de nuestra base como novios, en lugar de volver a eso debemos avanzar. No sé hacia donde. Sólo quiero estar con ella toda la noche. Hace bastante que no tiene tiempo para mí. Mi idea de romance es dedicarme a ella. ¿Estoy equivocado? Porque su mirada fue desaprobatoria.

En fin, el hombre se tiene que calmar, tiene que comprender. Por suerte el auto está a 20 metros de la cabaña, me da tiempo para pensar algo. Seré romántico, creo. Comprensivo, seguro. Paciente, siempre. Veremos qué sucede, asumo que terminará bien porque suele pasar. La mujer vuelve por su cuenta a la senda razonable.

Es fácil despotricar cuando se tiene una vida cómoda. Estaremos bien. Y mañana en la fiesta le diré que nuestro siguiente paso es mudarnos juntos. Creo que dejé la caja con su copia de la llave de mi departamento en la guantera. ¡Qué extraño una noche con luna pero sin estrellas! El cielo está completamente despejado. Hace que me sienta desamparado. En fin, la llave…

Mmm intentaré no ponerme nervioso, estamos en un lugar con demasiada naturaleza, algo sencillamente animal y pequeño debe provocar esos ruidos. La luz de la luna a veces ayuda, mi luz alta no mucho. Debería apurarme en lugar de sacar la linterna y mirar que hay al costado izquierdo del camino de entrada. Pero dejé mis lentes de contacto en el baño. Si no estuviera viendo borroso juraría que hay algo ahí afuera, entre las plantas, con el tamaño necesario para asustarme o al menos como soy bien macho, preocuparme. Sobre todo por mi novia, ¿eh? Yo estaría bien en una situación peligrosa, enfrentando algún pelotudo que quiere joder con los turistas. Bah, no somos realmente de afuera si vivimos a una hora de acá. Todos nuestros amigos están llegando ahora mismo o mañana antes del mediodía para la mega fiesta. No se aplica la fórmula de terror. ¿O…?

Me gustaría ser capaz de soportar más dolor. Realmente creí que tantos años de gimnasio y deporte me harían resistente. Cuando miraba El juego del miedo pensaba que muchas pruebas podrían ser superadas, podría manejar el sufrimiento, obtener la motivación para arrancarme la piel o abrirme un órgano o perder algún miembro del odio puro que me provocaría un cobarde intentando darme una lección. Cuando el hijo de puta no es capaz de hacerlo en persona. Sí, lo pensaba mientras estaba a salvo mirando la película en el cine o en casa con mi novia. No es lo mismo vivirlo.

No puede ser, no lo creo. No debe ser, ¿cómo es posible que sea? Ojalá pudiera gritar, en serio, desearía poder articular palabra, gemido, susurro, cualquier variedad de alerta para ella. Porque si yo no puedo soportar esto ella jamás podrá. No se lo deseo a nadie. El sabor de mi sangre mientras mis dientes rechinan y apuñalan mis encías. Mis manos fuertes temblando de impotencia debido a que mis uñas están girando. ¡Me están abriendo los dedos! Me marea ver tanta de mi sangre brotando sin control. No puedo hacer nada para evitarlo. ¿Cómo encontraría paz suficiente durante este momento para generar un plan de escape? No me importa si no sobrevivo, en tanto llegue lo que quede de mí hasta la puerta de la cabaña para advertirle.

¡No puede ser! ¡Yo no sabía! Pero está claro ahora. Eso que nunca quise ver. Tal como dije que lo haría si estuviera en esa situación. Tengo que llegar a la cabaña…
¡Cómo crujen mis huesos con cada brazada! Mis costillas me apuñalan, pronto no podré respirar, estoy sintiendo sangre fresca en mi boca. Apenas puedo avanzar usando mis rodillas y las palmas de mis manos, las únicas partes de mi cuerpo que no han sido abiertas por este monstruo. Su veneno arde. El filo helado hiede. Los lamentos clavan sus notas como agujas en mi cerebro. Las convulsiones me retrasan y el brote correspondiente de sangre me ahoga justo cuando puedo soltar una vocal: ¡¡¡Aaaaaaaaa!!! Pero la escucho hundiéndose en mi dolor, por debajo de la esperanza, a metros de la resignación, desde donde me espera la muerte sonriendo. ¡Ese monstruo! ¿Cómo puede ser? ¡No debe ser! Pero ahora lo sé, por eso necesito llegar a la puerta. Verla una última vez…

Ver su cuerpo desmembrándose, verlo arrastrarse hasta mí, el enorme sendero de sangre. ¿Cómo no lo noté cuándo salí de la casa? Supongo que mirar el piso no era mi objetivo, el cobertizo de mi abuelo y su rifle, sí. ¡Cuánto sufrimiento! Y a pesar de ya no ser dueño de su cuerpo llegó hasta mí, con la bestia a cuestas, para verme una última vez. Voy a matar a esa cosa, por haberle hecho eso a mi inocente y puro novio.

“¿Dónde estás basura?” “¡Perro de mierda!” “¡Vení con las patas que te quedan, todavía no terminé con vos!” … y vino.
Debo admitir que nunca esperé ser capaz de disparar mientras cuatro garras de diez centímetros se hundían en mi abdomen. Jamás creí que pudiera resistir ser rebanada desde adentro, es inaudito poder apuntar en esa agonía. Un segundo después mis piernas me abandonaron dejándome colapsar junto a los restos de la bestia. De costado y enfrentada a mí, pude ver a través de su pecho, del hueco donde el perro de mierda tenía corazón. Mi sangre y la suya se estrecharon para celebrar el final del duelo, mi victoria.

Debería ser capaz de morir ante semejante herida. Pero mis intestinos rebanados se están curando. Mi hígado también. Mi pulmón derecho colapsado por su entrada a la cabina de control, ahora funciona. Ya puedo respirar aire en vez de sangre. Mi heroica y justiciera mano derecha colgando de la piel como represalia final del monstruo, recuperó su lugar y ahora siento un hormigueo porque mis dedos vuelven a moverse. La sangre fluye en mí. Me siento renovada. Son apenas las 00:36 horas y el efecto ha desaparecido.

Siempre fui una buena estudiante. Sola, despreciada, maltratada, abusada por mis pares en la primaria y la secundaria. Esas idiotas, ellas, que son poco para mí, para cualquiera. Jamás podrían soportar este tipo de prueba. No me alcanzaba con leer novelas románticas y los amoríos con vampiros y hombres lobo no estaban de moda. Por eso me refugié en un sector olvidado de la biblioteca pública. Luego bastó un browse por internet para hacerme un plano de toda la bibliografía complementaria. Todo lo que aprendí durante esos años me ayudó a encontrarme a mi misma. No todos somos hijos del bien. Mi alma, bueno yo, debería ser capaz de decidir cómo quiero educarla y fortalecerla y evolucionar. Mi tiempo es finito pero será provechoso. No, no puedo morir tan fácilmente. Y mi novio lobo no puede matarme si yo lo mato primero. Esa es la regla de este sacrificio. Otra fue no recordar nada que pudiera ayudarme. No reconocerle, ni a mi misma dentro del ritual. Y está la regla implícita: reconocerás a tu asesino antes del final.

Ver su rostro cuando lo descifró, el trago que le preparé, cómo lo envenené por meses, trece para ser exactos. La reacción alérgica fue sorprendente, ja ja ja. Pobre enamorado. Tan puro que fue apto para que yo consiguiera lo que realmente me haría feliz. Si tanto me amaba debería estar contento. Gracias a él en parte, y en partes, me siento muy bien. Pero falta. Las pruebas continúan. Estoy lista…